El Sodio como Nutriente

El sodio es uno de los principales minerales que necesita nuestro cuerpo como micronutriente, veamos todo lo necesario que debemos conocer sobre el sodio desde un punto de vista nutricional.


Si bien, una gran cantidad de este micronutriente está presente en el esqueleto, el sodio (Na+) también tiene una enorme presencia en el líquido extracelular (LEC).

De hecho, es el principal catión del líquido extracelular y es responsable por si solo de regular la presión osmótica de este compartimiento, esto quiere decir que ayuda y colabora en la regulación y equilibrio de la presencia de agua en nuestro cuerpo.

Gracias a esto, el Na+ es el regulador principal del volumen extracelular y por consiguiente del volumen de sangre y la gran mayoría de parámetros cardiovascular de nuestro cuerpo; por ejemplo, de la presión arterial.

El sodio lo obtenemos a través de la dieta, y principalmente del sodio contenido en los alimentos, y si bien el contenido de sodio en alimentos sin procesar suele ser bastante bajo, en el caso de las frutas y verduras, o un poco mayor en carnes; la realidad es que la principal fuente de Na+ es la proveniente a través de la sal de mesa o cloruro de sodio.

Entonces, por obvias razones, la una mayor cantidad de sodio son aquellos que han sufrido un proceso de salado o curación, como los jamones o embutidos, por citar algún ejemplo.

¿CUÁNTO SODIO NECESITA NUESTRO CUERPO?

Considerando que 8 gramos de sal de mesa equivalen a unos 5 gramos de sodio, podemos definir entonces que:

La cantidad diaria recomendada de sodio es de aproximadamente 1,5 gramos/día en personas adultas sanas (lo que equivale a unos 2,4 gramos de sal de mesa). Pero hay que tener en cuenta que esta cantidad se debe ir reduciendo a medida que envejecemos.

En personas sanas, mayores de 70 años, el consumo diario debería reducirse a 1,2 gramos/día, y ni que hablar en personas que sufren de hipertensión arterial, en estos casos el consumo de sodio debería ser algo más bajo que esto.

¿CÓMO SE METABOLIZA EL SODIO EN NUESTRO CUERPO?

El Sodio se absorbe muy rápido a través de gran parte del tracto intestinal, pasando luego al líquido extracelular.

La eliminación se da principalmente a través de la orina, pero también puede ser excretado por el sudor e incluso en las heces en casos de diarrea, lo cual puede volverse peligroso pues donde va al sodio va el agua y por ende puede generarse un cuadro de deshidratación en estos casos.

Ahora bien, para evitar estas situaciones que afecten nuestra salud, el consumo y la perdida de sodio debe estar en equilibrio, es decir que, la cantidad de sodio que consumimos debe ser la justa para reponer lo que perdemos y no mucho más que esto.

Obviamente no es necesario que controlemos cada miligramo de sal que comemos, nuestro riñón se encarga de regular y mantener este equilibrio. Lo importante es no sobre cargarlo ni sobrecargar nuestro sistema cardiovascular consumiendo demasiada sal.

¿CUÁLES SON LOS PROBLEMAS QUE CAUSAN EL EXCESO DE SODIO Y SU DÉFICIT?

Un exceso de sodio puede generar dos problemas muy bien conocidos por las mayor parte de la población, principalmente, por los ancianos, y esto es la hipertensión y la retención de líquido (edema).

Ahora bien, si nos mantenemos consumiendo menos sodio del que requerimos, terminaremos cayendo en un cuadro de hiponatremia, que se da cuando la concentración de Sodio en sangre es menor a 135mEg/litros.

La hiponatremia es el trastorno electrolítico más común, y puede ser tan grave que puede llegar a generar daño cerebral, demencia e incluso la muerte.

La hiponatremia se puede dar por situaciones: Cuando se mantiene el sodio total normal, pero hay un aporte excesivo de agua o cuando se pierde el sodio corporal, por ejemplo en casos de falla renal.

Deja un comentario